Si Vieques fuera cuartel.

                         

Por mucho tiempo los independentista boricuas habían exigido y demandado del gobierno de los Estados Unidos la retirada de la marina americana de la isla de Vieques, eso se logró, lo que llevó a la isla a una quiebra económica que ha tomado tiempo poder recuperar y se ha hecho por medio del turismo, pues otra cosa no existe en dicha isla, les traigo un recuento de la historia de esta isla, para que vean que a veces la vida te enseña a ser más prudente e inteligente, pues no conocemos el futuro.

La Marina americana se fue, hoy es un gran parque dedicado a la pesca y la vida salvaje, pero no hay un solo soldado que pueda ir a ayudar al pueblo puertorriqueño, ironías de la vida, los mismo que ayer gritaban por la salida de los soldados hoy gritan por su regreso.

La Isla de Vieques es una isla-municipio del mar Caribe que forma parte del archipiélago de Puerto Rico, en el noreste del Caribe, que forma parte de un conjunto de islas conocido a veces como las Islas Vírgenes Españolas. La isla está localizada a diez kilómetros al sureste de Puerto Rico (isla principal) y a catorce al sur de la isla-municipio de Culebra. Vieques es parte del Estado libre asociado de Puerto Rico.

«La Isla Madre, la isla encinta partió en el mar su dolor; La Isla Madre abrió su entraña y la Isla Nena nació.
La Isla Nena, llamada así por el bardo puertorriqueño Luis Llorens Torres, conjuga belleza e historia en un territorio de 33 kilómetros de largo por 7,2 de ancho.

La palabra Vieques deriva del taíno y significa 'tierra pequeña'. Para otros autores, proviene de Vieques, cacique taíno que habitaba la isla. Los colonos ingleses de las islas vecinas llamaban a Vieques Crab Island por la abundancia de cangrejos. Sin embargo, Vieques apareció por primera vez en los mapas en 1527 con su nombre actual. En la realidad, no hay consenso sobre el origen del nombre, ciertamente taíno.

Domina el paisaje el Monte del Pirata (301 metros), al oeste, y el Cerro Matías (138 m.), al este. Rodeando las montañas centrales, pueblan la costa extensas lagunas y pantanos de mangle, así como arrecifes de coral.
Los primeros pobladores de la isla fueron los taínos. Los primeros colonos en llegar fueron franceses, pero el rey de España consideraba Vieques como parte de sus dominios, por lo que los franceses fueron expulsados (1647). Posteriormente llegaron los ingleses, quienes construyeron un fuerte; pero en 1718 estos también fueron expulsados de la isla. España ordenó la construcción de un fortín para proteger el territorio ante las reclamaciones de otras naciones europeas. En 1843, se fundó el pueblo de Isabel II (actual barrio capital de Vieques).

Al término de la Guerra hispano-estadounidense (1898), en virtud del tratado de París, Vieques pasó a manos de los norteamericanos y hasta 1952 no formó parte del Estado Libre Asociado de Puerto Rico.

Hubo arrestos federales en Puerto Rico. Luego se determinó que el contrato de arrendamiento no se renovaría. El 1 de mayo de 2003 el presidente George W. Bush ordenó la salida de la Marina de Guerra de los Estados Unidos, según el Pacto Clinton-Rosselló, de la isla-municipio.

Sin embargo el gobierno federal estadounidense aseguró su hegemonía en la isla traspasando el poder y control de todo el vasto territorio (66% de la isla) al Servicio de Pesca y Vida Silvestre hasta el día de hoy.

 

Los intransigentes y las estrellas fugaces

Cuba:" Los intransigentes y las estrellas fugaces ".
Por:Pedro Juan López.
Ex-preso politico radicado en Venezuela.

Se interpreta muy a menudo que la intransigencia es una reacción humana contraria a todo entendimiento y raciocinio. Pero la intransigencia tiene otras caras que hay que tener en cuenta. La cara de la razón intransigente que proviene de las entrañas de la intransigencia de la sinrazón.

La intransigencia es también la reacción honrada sobre algo que se nos quiere imponer a toda costa, por medio de la fuerza, ya sea con la punta de una bayoneta o con el tramposo método de la demagogia o el llanto fingido e irreverente de los que no son capaces de entender, que además de dignidad, los hombres como los pueblos, tienen principios y saben aferrarse a ellos, aún cuando la cúpula celestial aquí en la tierra, que sería su último refugio, le cierra las puertas a la justicia y la libertad.

Es muy fácil para los que no durmieron sobre toneladas de TNT en Isla de Pinos cuando eran prisioneros del castrismo en la década del sesenta, o nunca le arrancaron de sus brazos a un ser querido, a un amigo o a un compañero para llevarlo al paredón; o no haber sido pateado y vilipendiado en medio de una calle pública por las turbas del régimen el la década del ochenta o en la Cuba actual, estar ahora ungidos de santones salvadores de esa alma en pena que se llama castrismo sobre lo cual siempre nos hemos preguntado y nos seguiremos preguntando ¿ porqué tanta preocupación ahora, si siempre guardaron silencio con los crímenes que cometían y aún siguen cometiendo ?

No se vaya a confundir nadie porque soy un cristiano ciento por ciento. Pero sinceramente, no me quedan más argumentos y me veo en la obligación de traer aquella frase y aquel hecho de nuestro primer intransigente El indio Hatuey, cuando le dijo al confesor de aquella fecha, ya tan lejana y que tanto parecido tiene con los confesores de hoy cuando le mostraba la cruz: -Padre, si me convierto, y ellos también van al cielo, entonces deje las cosas así, porque allá me vuelven a dar candela. Pareciera como que la cúpula eclesiástica de la iglesia católica de Cuba estuviera viendo las llamas en que se queman los cubanos y en vez de salvarlos les están pidiendo que antes de morir perdonen a sus verdugos.

La iglesia católica cubana es una Santa, secuestrada por una cúpula eclesiástica aturdida, manipulada y complaciente, entetada, como dicen los sicólogos, con la postura de triste recordación de un tal eclesiástico nombrado Céspedes y otro Sachi, que entre muchas cosas, como entregar a los cubanos que pedían refugio en la sede del Vaticano y que algunos de ellos fueron fusilados, le negaban una entrevista a los familiares de presos políticos que así lo solicitaban.

He aquí porqué existimos los intransigentes.

Por todo lo expuesto es por lo que nos identificamos con el rayo que ilumina y mata y con la centella que fulmina, y no con las estrellas fugaces que solo logran alumbrar tímidamente, la oscuridad de la noche.